Nombre común: Sabina albar.
Nombre científico: Juniperus thurifera L.
Árbol siempre verde de tamaño mediano, generalmente entre 4 y 12 metros de altura y de tronco de un metro o poco más de diámetro, aunque se mencionan ejemplares de hasta 20 metros y tronco de 3 metros de diámetro. Este tronco suele ser corto y grueso, algo retorcido y tortuoso en los ejemplares añosos, con corteza pardusca o cenicienta, fibrosa y agrietada longitudinalmente , que se desprende en tiras estrechas. La copa es muy densa, de color verde oscuro, con forma cónica, ovoidea o aplanada e irregular en los ejemplares viejos o desmochados. Las ramas son potentes y gruesas. Las hojas son escuamiformes e imbricadas, adheridas al tallito en su parte inferior y con el ápice libre y algo levantado. Tienen forma romboidal u ovado-lanceolada. Hay plantas masculinas y femeninas. El fruto es una arcéstida globosa, de 6-10 milímetros de diámetro, que encierra 2-6 semillas ovales. La arcéstida es de color que varía de azulado a negruzco o rojizo, según el grado de madurez. Florece a partir de enero o febrero y las arcéstidas maduran al segundo año. Se cría en las altas parameras y laderas expuestas, principalmente en terrenos calizos, pero también en los silíceos, desde los 250 metros de altitud del terreno hasta los 1600. Forma sabinares. El crecimiento es muy lento (planta protegida) . Resiste las fuertes heladas, asociadas a veranos secos y calurosos que caracterizan las altas mesetas y parameras. Aguanta bien los 40 grados de temperatura; así como los 25 grados bajo cero. Abunda en Guadalajara, Soria, Teruel, Cuenca. El nombre científico thurifera, significa productora de incienso, ya que su madera es muy aromática, de olor resinoso agradable, por lo que se ha quemado con este fin, produciendo un olor muy penetrante y que, según el decir de las gentes, ahuyenta a los insectos. Por su lento crecimiento, no se suele utilizar para repoblación. La madera es compacta y de grano fino, muy resistente a la corrupción por su contenido en resina, resistente a la humedad. Sirve para hacer excelentes postes en parideras, ejes de norias, frontales de chimeneas y dinteles de puertas y ventanas. Pueden vivir hasta 500 años y les gusta mucho la luz. La madera tiene gran poder calorífico, aunque no es apreciada porque levanta dolor de cabeza.
FUENTE: “Guía de árboles y arbustos de la Península Ibérica y Baleares” de G. López González.